Hacia un nomadismo poético

Martín Ayos

Para atravesar este mapa no será suficiente tu galope”.

Alejandro Seta

1.- Existen tantos modos de contar una historia como historias posibles. Cada una encierra una multiplicidad de miradas y vivencias ajenas a cualquier mito fundacional o discurso único. Néstor Perlongher se pregunta en su poema Tuyú1:

La historia, es un lenguaje?2

Tiene que ver este lenguaje con el lenguaje de la historia o con la historia del lenguaje

en donde balbuceó tiene que ver con este verso?

lenguas vivas lamiendo lenguas muertas lenguas menguadas como medias

lenguas, luengas, fungosas: este lenguaje de la historia cuál historia?

si no se tiene por historia la larga historia de la lengua.

Si seguimos los versos de Perlongher, la historia en tanto lenguaje y la historia de la lengua, deberían incluir la lengua misma, la lengua física (lenguas, luengas, fungo- sas). Y, sobre todo, la historia de todos sus sabores y sus flujos, sus vibraciones y sus ruidos, sus transformaciones, gustos, recuerdos, placeres, sus enfermedades y deforma- ciones, susrelaciones, su modo de dejar de ser órgano para devenir-lenguaje, devenir poesía, “en donde balbuceó / tie- ne que ver con este verso” (Perlongher, 1981).

Más pequeña, pero igualmente compleja, una visiónge-neral de la poesía en la zona sur del Gran Buenos Aires la tornaría ajena a su habla, a la infinidad de sus vivencias, a sus variaciones y a sus devenires minoritarios:

Ya no sé de la infancia

más que un miedo luminoso

y una mano que me arrastra

a mi otra orilla.

Mi infancia y su perfume a pájaro acariciado3.

Mejor sería trazar un mapa4, siempre abierto; captar, lo más que se pueda, enunciados colectivos que se entrecru- zan, se conectan y nos atraviesan y van mucho más acá y más allá de nosotros mismos.

Aquello que hay de más singular en nosotros provie- ne de nuestro contacto con el otro, con lo otro. Es decir, de aquellas relaciones que somos capaces de establecer, más allá de toda idea personalista o de sujeto5: con un otro que no es precisamente otro yo, con objetos que ya no serán objetos, con situaciones, fragmentos, artefactos, animales, lugares, que conformarán, a la vez que nos arrancarán de nuestro territorio:

(…) y descubrimos que la infancia feliz es

lo contrario a un lugar seguro;

es un campo abierto

donde los pájaros atacan

para que icemos bandera6.

Se trata, siempre, de un juego de descubrimientos en el que las veleidades de cualquier discurso verdadero deben ser abandonadas. Un juego en el que prima la otredad:

El otro que lleva mi nombre

ha comenzado a desconocerme.

Se despierta donde yo me duermo,

me duplica la persuasión de estar ausente,

ocupa mi lugar como si el otro fuera yo,

me copia en las vidrieras que no amo,

me agudiza las cuencas desistidas,

descoloca los signos que nos unen

y visita sin mí las otras versiones de la noche.

Imitando su ejemplo,

ahora empiezo yo a desconocerme.

Tal vez no exista otra manera de comenzar a conocernos (…)7

Un juego en el que ya no hay términos (vos, yo), sino devenires, guerras y alianzas entre elementos de diferentes naturalezas:

(…) tejas rosadas que caerán en la próxima tormenta

avispas de mi niñez

picotazo del último benteveo ya jugado

juegos ingenuos a la vista de linyeras extraordinarios (…)8

La poesía requiere de una atención especial, una dis- posición que va en sentido contrario a cualquier discurso mayoritario; un modo de involución hacia algo no-humano o pre-humano. Esto no quiere decir que la poesía sea ajena a las injusticias o la solidaridad; sino todo lo contrario. Lo que quiere decir es lo siguiente: la poesía no puede hablar en nombre de, la poesía no es el discurso de ningún amo. El habla de el/la poeta es un habla colectiva, un habla de minorías, un habla relacional, política. Aún si tratara acerca de la condiciónhumana, de lo que se estará hablando es de algo que siempre está “más acá” de cualquier convención mayoritaria. El/la poeta no habla en nombre de los que su- fren o de los oprimidos, habla con los que sufren con los oprimidos:

(…) Siento un escalofrío entre el recuerdo

de aquella ciudad llena de duelos invisibles

y de ese barrio

en que nacieron mis hijos.

Aquí estuve por última vez

junto a los compañeros más queridos (…)9

Es más, aún si hablara de un yo, de mí, de vos, siempre estará hablando colectivamente; pues, siempre, intervienen otras fuerzas, que son las que conforman ese devenir y que pueden nombrarse como yo o vos, sin que ello constituya un ego:

(…) Escucha la música que viene del pasado:

la bala se abrió como una flor en mi cabeza, la bala hizo

tres nidos en mi frente (…)10

o

(…) porque hay un verso que no llego a escupir.

Un verso que habla de vos y describe

la fuerza y la furia y el viento que inunda tu calor en mi pecho y todo tu olor

y todo tu vos que existís ahora conmigo en este plano del mundo.

Todo esto que no puedo siquiera decir.

Todo este viento de vos.11

Gilles Deleuze utiliza una palabra para esto: agencia-miento. Se trata de un concepto por demás complejo, pero del que tomaremos la siguiente definición:

Un agenciamiento es una multiplicidad que comporta muchos términos heterogéneos, y que establece uniones, relaciones entre ellos, a través de edades, de sexos y de reinos a través de diferentes naturalezas. La única unidad del agenciamiento es de cofuncionamiento: una simbiosis, una “simpatía”. Lo importante no son las filiaciones, sino las alianzas y las aleaciones; ni tampoco las herencias o las descendencias, sino los contagios, las epidemias, el viento.


(Deleuze y Parnet, 1980:82)

Es la unidad mínima de análisis, prácticamente anterior a la palabra. Y es también como se producen enunciados, se produce deseo; sin necesidad de un sujeto de enunciación o deseo: “El enunciado es el producto de un agencia- miento, que siempre es colectivo, y que pone en juego, en nosotros y fuera de nosotros, poblaciones, multiplicidades, territorios, devenires, afectos, acontecimientos” (Deleuze y Parnet, 1980).

Comenzamos a ver el antagonismo entre trazar un mapa y escribir una única historia. Lo primero implica conectar líneas, devenires. Es, en definitiva, acercarse a la poesía y alejarse del autor. Una historia de la poesía en la zona sur del Gran Buenos Aires excluiría la potencia que se juega en estos devenires y que es lo que tienen de más singular: sus relaciones, sus conexiones. Delinear un plano es hacerlo de modo tal que sea uno entre tantos, que haya otros posibles, que las conexiones sigan su curso, que entren en contacto con otros devenires, otros agenciamientos que lo hagan variar, lo modifiquen y creen otros que nada tengan que ver excepto con aquello que los conecta.

2.- Un mapa no se dibuja de una vez por todas. Jamás obedece a coordenadas fijas. Las líneas que lo conforman se conectan; por ello, varían, se multiplican o desaparecen. El comienzo y el fin pierden todo sentido. Lo que importa es lo que está en medio, es decir, estas conexiones o relaciones.

(…) podría ser

la frontera entre la tierra y el pasto en los pies

la frontera

entre tu lengua y la mía.12

¿Dónde comienza y dónde termina el sur? Se trata de algo relativo. La misma idea de sur es una convención. Mejor sería pensar qué designamos con ese nombre en este mapa, más allá de las convenciones, qué devenires, qué agenciamientos lo constituyen.

(…) Y ahora Monte Chingolo.

Redondo sol naranja.

Enérgico y total.

Abarcando

esta pequeña región del eucaliptus, de tierra,

de trenes carboneros, de niños hambrientos y madres lastimadas.

Diciendo

que se puede caminar sobre lo digno, con aire de amapolas (…)13

El territorio que llamamos conurbano sur (y, acaso, todo territorio) está construido una y otra vez sobre el desarraigo, esto es: a partir de procesos de desterritorialización y re territorialización. Haya sido por el ferrocarril, las fábricas, el puerto o las curtiembres; sea por la crisis habitacional o la fal- ta de trabajo, por miles de circunstancias que implicaran que en algún momento vivamos o hayamos vivido allí, quienes estuvieron antes, nosotros mismos y quienes estarán han, hemos o habrán sido arrancados de algún otro sitio. No existe un solo conurbano sur. Existen muchos: el obrero, el de la miseria, el burgués, el de la opulencia, el lumpen…

(…) el ciego del Roca

la criatura amamantando una niña las calles de Lanús

mis hijos

los muertos al paso del tren (…)14

***

(…) La poesía no tiene precio y sería un milagro

que encontremos poetas

tras los gazebos de esta feria de pueblo.

Acá.

En la plaza San Juan Bautista

de Florencio Varela.15

***

(…) es un barrio donde nadie recuerda nada. no habrá cortejo si no sale en la televisión16

***

(…) Es curioso, al adolecer uno reniega de su pueblo

al que después, con el tiempo

usa como bálsamo para mirar la gran ciudad

desde otra perspectiva

y nutrirse.17

***

O las palabras de Julio Cortázar: “Banfield es el tipo de barrio que tantas veces encuentras en las letras de los tangos. Recuerdo que tenía una pésima iluminación que favorecía al amor y a la delincuencia, en partes iguales. Y que hizo que mi infancia fuera cautelosa y temerosa por el clima inquietante que hacía que las madres se preocuparan cuando salías. Pero, al mismo tiempo, era para un niño un paraíso, porque mi jardín daba a otro jardín. Era mi reino.”18 Lo realmente autóctono no es el barrio en el que nos

ha tocado nacer o vivir, no son las costumbres impuestas o heredadas, son las relaciones que establecemos, más acá y más allá de nosotros mismos, los agenciamientos con los que dibujamos una y otra vez nuestro territorio. Cuanto mayor es la capacidad de un colectivo de establecer estas relaciones, más grande es el mapa que teje. Pues entra en contacto con otros colectivos, otros mapas, donde cada singularidad se extiende. Acaso, la potencia creadora de la poesía le venga de agenciar: “estar en el medio, en la línea

de encuentro de un mundo interior con un mundo exterior” (Deleuze y Parnet, 1980) , ejercer su deseo colectivo: crear, habitar un territorio; pero, también, trazar líneas de fuga que impliquen la creación de algo nuevo19.

El territorio de la poesía es un territorio afectivo20. La poesía surge siempre en los márgenes. La patria del/la poe- ta es una especie de éxodo21. Aunque no se mueva de su lugar, el/la poeta siempre estará invitándonos a devenir, a traspasar las fronteras de lo conocido, a ir más allá de no- sotros mismos, de nuestra noción de individuo o de sujeto; para crear enunciados y deseos colectivos. Se trata de un arte de estar en contacto con lo más complejo, de abrir las puertas, quitar las vendas de lo “demasiado simple”, para mostrar la riqueza de lo sobrio, lo singular, lo múltiple, lo minoritario, lo impensado de ese territorio que solo es el mismo a fuerza de ser siempre muchos.

1 Perlongher, N. (1981). Poemas, Selección y comentario final Diego E. Suárez, Buenos Aires: Editada por Jorge Santiago Perednik.

2 Los signos de interrogación están de ese modo en el original.

3 Pizarnik, Alejandra (2019). Poesía Completa, Argentina, Editorial Lumen

  1. Perlongher, N. (1981). Poemas, Selección y comentario final Diego E. Suárez, Buenos Aires: Editada por Jorge Santiago Perednik.
  2. Los signos de interrogación están de ese modo en el original.
  3. Pizarnik, Alejandra (2019). Poesía Completa, Argentina, Editorial Lumen
  4. Podemos encontrar la idea de la escritura como una cartografía, como algo que construye territorio en varios autores (Deleuze y Guattari, 1993; Monteleone, 2010; Banga, 2017.
  5. “(…) Si El Otro me pone en tela de juicio hasta despojarme de mí, es porque él mismo es el despojamiento absoluto, la suplicación que repudia el yo en mí hasta el suplicio” (Blanchot, 1987).
  6. Gala Amarilla, poema sin título, publicado en este libro, página 167
  7. .Juarroz, Roberto (2012), Poemas de Otredad, en Poesía Vertical 1958-1975, Selección de Arturo Trejo, México: Universidad Nacional
  8. Mario Paolucci, Atalaya, en este libro, página 128.
  9. Lydia Helander, Cumpas, en este libro, página 151.
  10. Diego Roel, Anábasis(A Jotaele Andrade), en este libro, página 87.
  11. Carolina Bartalini, Unvientodevos, en este libro, página 173.
  12. Nina Schiavone, poema sin título, en este libro, página 183.
  13. Graciela Dopico, Naranja, en este libro, página 159.
  14. Juan Etchegoyen, Repaso.
  15. Helander, Lydia (2019).
  16. Diego L. García: poema sin título, en este libro, página 178.
  17. Nicolás Domínguez Bedini, Enganches: Música para no parar de bailar (o tour por Burzaco , un domingo templado), en este libro, página 93.
  18. Entrevista a Julio Cortázar en el programa Afondo(1977, TVE) con Joaquín Soler.
  19. “No hay agenciamiento sin territorio, territorialidad, y re-terri- torialización que incluya todo tipo de artificios. Pero tampoco hay agenciamiento sin punta de desterritorialización, sin línea de fuga que lo arrastre, bien hacia nuevas creaciones, o bien hacia la muerte.” Deleuze y Parnet, 1980:82).
  20. “Por afecto entiendo las afecciones del cuerpo, con las que se au- menta o disminuye, ayuda o estorba la potencia de actuar del mismo cu- erpo, y al mismo tiempo, las ideas de estas afecciones.” (Spinoza, 2000).
  21. “Quien escribe está en destierro de la escritura: allí está su pa- tria donde no es profeta.” (Blanchot, 1987).

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