Alejandro Seta

(Buenos Aires, 1956) Docente, actor-titiritero, periodista. En 1990 fundó, junto a Cristina Ledesma, Las Bestias Peludas. Perteneció al grupo Arte en la Calle y coordinó el Taller Literario Julio Cortázar (Lomas de Zamora). Colaboró en Expreso Imaginario, Amaru, Frente de Tormenta, y Diario Tiempo Argentino. Fue parte de elbanfileñoclandestino.blog y del grupo Clandestino. Actualmente vive en Alejandro Korn, y coordina talleres de escritura y títeres.

II

¿para qué sirve? ¿sirve para sanar las heridas

ocasionadas por innúmeros accidentes, por estadísticas,

por agendas donde las personas son ignoradas?

¿va a los hospitales, acuna a los niños que no duermen,

toma de la mano a las abuelas olvidadas por sus hijos

y las acompaña en la muerte? ¿qué de esa miasma

oscura que grita en las noches con una voz invisible?

¿qué de ese clamor que no clama, de esa repetida

cantinela misteriosa que dice todo y no lo dice?

¿va la poesía a endulzar amarguras, entibiará friezas?

(¿torcerá caminos torcidos?)

¿hasta cuándo se le pedirá al panadero

que sea un buen amante?

¿y si no puede?

(de Sirvepoesía – inédito)

22

Enfurecida de amor,

La curandera del mundo se murió.

Y dejó

un lápiz sin punta,

un cuaderno de deberes,

y una tijera

conque recortaba

el amor del desamor,

la vida de la muerte,

la luz de la oscuridad.

Y lanzada en su copa de muertes aciagas,

vivió más.

Y a cada vez que se moría,

vivía más.

Y a cada vez que se volvía a morir,

vivía más.

(de El Gigantecomeaves y la curandera del mundo – inédito)

ALMA ZEN

(MAPA DEL ALMA)

a Juan Carlos Bustriazo Ortiz (*)

1

Para atravesar este mapa

no será suficiente tu galope.

Puedes ir por soledades muchas

cruzando esteros, vidas pequeñas.

Podrás nadar en ausencias poderosas

como rastrillos secos de vientos

inexistentes, pero no hallarás

sino una perdida ocasión hallada

de no bastarte lo que eres.

2

Mi alma es un mar verde.

Del otro lado hallé un poeta.

Hablaba mi mismo idioma.

(Era alguien mejor que él mismo).

Al volver, encontré que yo era

el mismo que no conocía.

Reconocido en el espejo de esa ruta

volví mejor de lo que era.

Ese es mi mapa.

Mi alma es un mar verde.

Nota del Autor:

(*) En 1989, viajé al Encuentro de Poetas organizado en la ciudad de Santa Rosa, organizado por escritores de La Pampa. Allí conocí a Juan Carlos Bustriazo Ortiz, desconocido hasta entonces para Buenos Aires. Era un hombre menudo, sonriente y sabio, quien recientemente había quedado viudo y que sostenía una copa de metal con vino y, extrañamente, con tapa –para que no se le escape el duende-, y quien le regaló uno de los tres libros que había publicado hasta entonces (Unca Bermeja) entre decenas de los que había escrito, libro que leyó con devoción en su regreso en tren. Para los poetas pampeanos, Bustriazo ya era un héroe. Muchos años después, atónito, en una nota de Página/12, lee que un grupo de escritores porteños lo habían “descubierto”. España había vuelto a “descubrir” las Indias.

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